Las mejores playas nudistas de Huelva

Sol, playa y buen tiempo, son sinónimos de verano y tiempo libre para disfrutar. Cuando llega la temporada de calor, miles de personas se desplazan a diario a las playas para poder tener un momento de relax, en el cual el único problema o preocupación es disfrutar.

 

En España hay un gran número de playas maravillosas que reciben las visitas de miles de  turistas cada año, da igual que estés en el sur o en el norte, lo cierto es que la península ibérica tiene una oferta formidable en cuanto a costa se refiere, pero ¿qué hay de las playas nudistas?

 

 

Aunque las playas nudistas no sean una de las opciones más demandadas en cuanto a playas o calas, lo cierto es que cada vez son más las personas que se animan a probar este tipo de lugares, ya sea para sentir una conexión más plena con la naturaleza o por sentirse libres, sin ataduras de normas en cuanto a la vestimenta. Playas en las que hacer realidad algunas fantasias como por ejemplo mirar porno gratis videos con el móvil y sentirte “vigilado” por mirones y mironas.

 

Esto ha provocado que poco a poco se adecuen más playas para este fin, lo que se conoce popularmente como playas nudistas. En el sur de España, concretamente en Huelva, hay varias zonas aptas para el nudismo, por lo que es importante tener conciencia de su localización para poder visitarlas.

 

Dado que la oferta de playas nudistas es muy grande, a continuación vamos a enumerar las más famosas y concurridas durante el verano.

 

Playa de Nueva Umbría

 

Dentro del Paraje Natural de las Marismas del Piedras en Lepe se encuentra una de las playas nudistas más concurridas.  Se trata de una playa virgen, con una longitud de costa de 10 kilómetros, con una arena dorada de ensueño.

 

Esta playa es una de las más populares por su paisaje, pues está bañada por el Océano Atlántico. Lo cierto es que a pesar de tener una extensión tan grande, la zona permitida para los nudistas se reduce a una zona muy concreta, la central.

 

Playa de Rompeculos y Cuesta Maneli

 

La siguiente playa, es muy concurrida por nudistas por ser una playa salvaje que no cuenta con servicios típicos de restauración, lo cual la hace algo menos transitada.

 

Su nombre tan peculiar de “Rompeculos”se remonta al siglo XIX, tiene como origen la zona de la playa ya que para llegar a la misma hay una zona en la cual un cauce rompe con las dunas hasta llegar a la playa.  Es frecuentada por mucho público gay debido a este nombre asi que si te gusta el sexo gay gratis no dudes en ir.

 

Un dato interesante es que aparte de ser una playa nudista también es pet friendly, es decir, los perros están aceptados en la misma, por lo que si se busca una playa salvaje, tranquila y a la que se pueda ir en compañía de nuestra mascota, esta es la opción ideal.

 

En el caso de Cuesta Maneli, en la época de verano sí que hay servicio de “restauración”, en la misma playa se monta un chiringuito que ofrece servicio de bebidas junto con una música que ambienta toda la playa.

 

Tanto la playa de Rompeculos como la de cuesta Maneli están situadas en el parque nacional de Doñana, por lo que se puede complementar a la perfección un día de playa con un paseo por el parque de Doñana.

 

Playa de Los  Enebrales

 

La playa de los Enebrales o como se conoce popularmente La Mata Negra, es una playa que está situada en el Paraje Natural de los Enebrales. Esta playa está considerada como una de las más bonitas de toda Huelva, no es de extrañar pues estamos ante una playa de arena fina y dorada, aguas cristalinas y lo más importante, con un oleaje muy tranquilo.

 

Estos son sólo unos pocos ejemplos de varias playas nudistas que se pueden disfrutar en Huelva, pero lo cierto es que hay muchos más lugares por descubrir. Lo importante en este punto es tener en cuenta a qué playa estamos acudiendo, pues no todas son nudistas y se puede cometer el “error” de pensar que sí lo son, pudiendo llegar a incomodar a los demás bañistas.

 

Para evitar esto siempre es importante conocer de antemano la playa, en cualquier caso, hay que reconocer el hecho de que en la actualidad prácticamente todas las playas cuentan con su “versión” o zona nudista, la cual suele estar muy bien indicada, por lo que no debería haber problema en localizarlas ni en disfrutarlas.

Sistema Fluvial: La Marisma

La Marisma es una gran llanura aluvial, con una cota media de 1,35 m sobre el nivel del mar y una pendiente media inferior al 0,1%. Pequeñas variaciones en esta microtopografía producen variaciones en la hidrología del sistema y condicionan la distribución y abundancia de los seres vivos. En la Marisma se encuentran, entre otros, los siguientes elementos microtopográficos.

 

Lucios: Son grandes extensiones, en cotas bajas, dominadas por macrófitos acuáticos (cuando están llenos de agua) y por una orla de helófitos en la época seca. Realmente son como lagunas temporales ubicadas en medio de la marisma.

Caños y Quebradas: Son los grandes canales de circulación del agua superficial y las zonas laterales de los mismos. Su vegetación característica está constituida por la Castañuela (Scirpus maritimus) y los Bayuncos (Scirpus lacustris y Scirpus littoralis).

Paciles y Vetas: Son enclaves elevados, dentro de la microtopografía que se está describiendo. Aquí se instala vegetación que no resiste la inundación, constituida por especies de las familias de las Quenopodiáceas (entre las que destacan distintos tipos de Almajo: géneros Sarcocornia, Arthrocnemum y Suaeda), y las Gramíneas.

 

Componentes importantes de la vegetación de marisma son los macrófitos acuáticos sumergidos y flotantes. Son de aparición estacional primaveral y sirven de alimento a una gran variedad de herbívoros acuáticos. Pueden citarse como abundantes Ruppia drepanensis, Chara gallioide y Ranunculus peltatus.

 

Existen también una serie de comunidades anuales de carácter halófilo, entre las que destacan la Sapina (Salicornia ramosissima), la Cagalona (Suaeda splendens), la Carianchuela (Salsola soda) y el Matojillo (Cressa cretica) y especies pioneras de halonitrófilas como Frankenia sp. y Hordeum maritimun. Algunas de estas plantas son muy apreciadas por los grandes herbívoros y en especial por el ganado asilvestrado, que en Doñana pertenece a cuatro razas autóctonas (vacas Mostrenca y Marismeña y caballos Marismeño y de las Retuertas), que las comen en gran cantidad cuando aparecen cada año.

 

Además existe un tipo de marisma, la que bordea el río Guadalquivir, ocupada por plantas capaces de vivir en ambientes muy salinos, pues se inunda con la marea. En esta zona se ha adaptado muy bien una planta invasora de origen sudamericano, la Spartina densiflora, que puede llegar a provocar graves problemas, porque compite muy ventajosamente con otras plantas por el sustrato, así como porque incide sobre la dinámica de sedimentación en la marisma, dada su alta densidad de tallos y su elevada tasa de propagación.

Ecosistemas de Doñana

¿Qué es un ecosistema? Existen múltiples definiciones. La de Montes et al. (1998), por ejemplo, es la siguiente:

Un ecosistema es una unidad funcional del planeta de cualquier magnitud, incluida su totalidad, que se auto-organiza en el tiempo y que está estructurada en elementos vivos y no vivos, incluidos los seres humanos, ligados por una trama de relaciones biofísicas de interdependencia.

 

El territorio denominado “Doñana” puede considerarse con unos límites más o menos amplios. Según la definición anterior, cualquiera que estos sean, podría tratarse como un único ecosistema. Sin embargo, a efectos prácticos conviene subdividirlo en varios, y estos pueden ser distintos, según el enfoque que interese.

 

 

El Parque Nacional suele considerarse compuesto por tres ecosistemas que, vistos desde la costa hacia el interior, son: Playas y Dunas, Matorral con arbolado y Marisma. Entre uno y otro hay zonas de transición, y dentro de cada uno de ellos suelen considerarse subdivisiones más o menos claramente definidas.

 

Cuando los límites son más amplios, como por ejemplo los que se han considerado en esta web al georreferenciar los topónimos próximos a Doñana (un rectángulo que llega por el oeste hasta Huelva; por el norte hasta Sevilla; por el sur, hasta Sanlúcar de Barrameda, incluyendo todo su casco urbano; y, por el este, sobrepasando los cascos urbanos de Dos Hermanas y Los Palacios), tiene más sentido considerar las subdivisiones en relación con los usos del suelo. Según este enfoque, se han considerado diecinueve categorías, entre las que están, por supuesto, los tres ecosistemas considerados al tratar exclusivamente del Parque Nacional

 

Estas diecinueve categorías son las que se han tenido en cuenta a la hora de asignar el ecosistema en que se encuentra cada uno de los lugares que aparecen citados en los Cuadernos de Campo (CC). La asignación de ecosistemas a lugares ha servido para confeccionar, dinámicamente y utilizando para ello los datos proporcionados por los propios CC, una gráfica (que aparece incluida en la ficha de cada organismo) en la que se representa, de forma relativa, la preferencia de ese organismo por cada uno de ellos.

 

Los sistemas de Doñana

 

El territorio que llamamos Doñana está formado por tres componentes: marino, fluvial y eólico, en un escenario dinámico en el que han intervenido de forma importante las transgresiones y regresiones marinas que ocurrieron en el Cuaternario. Todo ello ha determinado que exista en Doñana un rico mosaico de ambientes en el que tiene lugar el contacto entre diferentes suelos (de arcilla y arena), y entre el agua dulce, salada y salina. Este mosaico permite la concurrencia de hábitats idóneos para un elevado número de especies animales y vegetales. Doñana es una muestra de transición entre grandes sistemas ecológicos: tierra y mar; Mediterráneo y Atlántico; Europa y África (García Novo, 1987).

 

Atendiendo a su origen geomorfológico, la hidrología y la naturaleza del substrato determinan dos unidades ambientales:

 

  • Los suelos de arena, de origen marino, trasladados posteriormente por el viento, que llamaremos “sistema eólico”.
  • Los suelos de arcillas procedentes del aporte fluvial, que denominaremos “sistema fluvial” o “marisma”.

 

Dentro de estos dos grandes sistemas hay que considerar a su vez subdivisiones.

 

La presencia de estos dos sistemas, que se comportan de forma muy diferente cuando reciben el agua de la lluvia, tiene mucha importancia ecológica. La zona de arenas es permeable, y todo el agua que cae se filtra hasta llegar a una capa impermeable. A partir de ahí, hacia arriba, queda empapando la arena. La de arcilla es, por el contrario, impermeable, y todo el agua que recibe, de la lluvia o por escorrentía, queda en la superficie, constituyendo una gran extensión de aguas someras, con afloramientos más o menos extensos de tierra, de muy baja altitud, muy rica desde el punto de vista faunístico.

Qué son los Cuadernos de Campo de Doñana

En 1964 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través de un Instituto de Investigación creado al efecto, la Estación Biológica de Doñana (EBD), empezó a gestionar una finca de 7.000 ha, a la que llamó Reserva Biológica de Doñana, situada en el corazón de lo que luego fue el Parque Nacional de Doñana. Desde entonces -y aun antes- diversos observadores de campo, en un principio voluntarios y luego profesionales, han confeccionado con las observaciones realizadas en el Parque y su área de influencia los llamados Diarios de Campo de Doñana, conservados como oro en paño en la EBD.

Los Diarios o Cuadernos de Campo (CC) son un conjunto secuenciado y más o menos sistemático de observaciones y comentarios realizados por técnicos cualificados durante sus recorridos por Doñana. Contienen anotaciones sobre una gran cantidad de especies animales, generalmente vertebrados (y sobre todo aves), pero también sobre vegetación, estado del agua en la marisma o las lagunas, etc.

El contenido es secuenciado porque sigue la flecha del tiempo, y es sistemático porque los autores de los CC hacen sus anotaciones siguiendo, casi siempre, una estructura o diseño básico que se conserva anotación tras anotación.

Cada observación genera la unidad básica del Cuaderno de Campo, conocida por el nombre de “registro”. Un CC es, por tanto, un conjunto de registros.

 

 

A principios de 2007 se poseen ya más de doscientos CC, buena parte de ellos con muchas páginas, lo que supone más de doscientos mil registros. Los encargados de su confección realizan un cuaderno al año, pero existen también cuadernos sueltos de observadores muy cualificados que pasaron un tiempo en Doñana y dejaron en la EBD sus anotaciones zoológicas y botánicas.

 

Evolución de los CC con el tiempo

 

La estructura de los CC no ha sido siempre la misma. Los primeros presentaban las observaciones ordenadas por especies y dentro de cada especie por fechas. Se tienen así CC que no reflejan la toma natural de datos, sino el resultado de un reagrupamiento posterior, realizado por el propio observador.

El tiempo, y la inexorable tendencia a no malgastar energía, condujeron a la estructura actual, mucho más cercana a la manera en que se registran las anotaciones en la libreta de campo. Se elimina así la labor de “postproducción” que debía hacer el autor y los registros se empiezan a presentar ordenados temporalmente.

Los CC actuales, por tanto, recogen la información a modo de diario. Este formato (que anota por una parte fecha, hora y lugar y por otra algo que ha sucedido, referido generalmente a una o varias especies animales o vegetales, descrito en un texto) es mucho más cómodo de escribir, pero hace más dificultosa la extracción de datos para ser utilizados en análisis científicos. La información que se suele pedir a los CC se refiere, generalmente, a una o varias especies, lugares y/o aspectos concretos (reproducción, alimentación, mortandades, etc.) y se encuentra, por supuesto, dispersa y entremezclada con otra de todo tipo, en medio de los distintos cuadernos.

 

Obtención de información a partir de los CC

 

Para facilitar la extracción automatizada de información, y sobre todo su filtrado, se ha realizado un etiquetado de los registros a través de un sistema de claves temáticas y estructurales. Este tratamiento posterior lo llevan a cabo técnicos distintos a los autores de los CC y permite, además de filtrar los registros que interesan, utilizando solo los campos estándar de la base de datos (especie, lugar, fecha, autor, etc.), un filtrado adicional por temas, facilitando la obtención de solo (y toda) la información que se desea.

Se ha tenido que hacer así porque los autores de los CC han incluido en ellos todas las observaciones que realizan, sin ceñirse estrictamente a un tipo concreto de información ni a un diseño estandarizado para la toma de datos. En los CC van anotados transectos periódicos, marcaje de aves, censos, comentarios sobre conservación de la naturaleza, dibujos de animales y plantas, diseños de nuevos modelos de trampas para capturar animales o modificaciones de las existentes, observaciones propias o recibidas de otros observadores y, en general, todas las actuaciones y datos que conforman su quehacer diario. Con la implementación de un sistema de extracción de la información adaptado a la forma de realizar las anotaciones, y no una forma de realizar las anotaciones adaptada a las extracciones que luego deben hacerse, se pretende facilitar la confección de los CC. Debe tenerse en cuenta que llevar un diario, durante toda la vida laboral, pasando a limpio cada día las observaciones realizadas (generalmente fuera de las horas de trabajo), aunque gratificante, es una tarea lo suficientemente ardua como para penalizarla además exigiendo un formato de almacenamiento de los datos cuya transcripción resulte penosa (por ejemplo teniendo que poner toda la información en forma de tablas, con una serie de campos, siempre los mismos, etc.).

 

Los censos aéreos de aves, tratados como CC

 

Entre las anotaciones que recogen los CC destacan los censos aéreos de las marismas del Guadalquivir y de la costa de Huelva, que se han venido realizando desde 1973, los de las marismas del Guadalquivir con una periodicidad aproximadamente mensual. En la actualidad hay más de 300. Se censan unas 40 especies de aves acuáticas, fundamentalmente patos, cercetas, limícolas, garzas, cigüeñas, flamencos, espátulas, etc. El censo mayor ha rondado las 700.000 aves, contadas en unas tres horas de vuelo.

Los censos aéreos recogen los datos en tablas, que es el formato habitualmente utilizado por los científicos. Por ello, de toda la información recogida por los autores de los CC, la proporcionada por los censos aéreos ha sido prácticamente la única utilizada hasta ahora para realizar análisis faunísticos de Doñana y su entorno. Actualmente los censos aéreos de cada año están incorporados a la base de datos como un CC más. El reto de este proyecto es conseguir que los científicos interesados en la evolución de la avifauna de Doñana no se limiten a usar para sus cálculos los censos aéreos (con la merma de información que ello supone), sino todos los datos contenidos en los CC, sobre las aves objeto de los censos aéreos, pero también la existente sobre otras muchas especies igualmente interesantes, tanto si se han tomado desde el aire como desde tierra.

 

Campo “Número” y análisis numéricos

 

Cada registro tiene un campo “Número” y, en todos los registros que ha sido posible hacerlo, se ha rellenado este campo con el número de ejemplares que se han observado de la especie de que trata el registro, que suele ser un dato habitual. Este campo permite la aplicación de tratamientos estadísticos simples, a pesar de lo cual serán de interés, dada la extraordinariamente larga serie temporal de que se dispone.

 

Los censos desde tierra

 

Una parte importantísima de los CC es la referida a los censos de las aves presentes en un momento dado en lugares determinados. Hay observadores que llevan muchos años yendo a lagunas, lucios, charcas, colonias, etc. y en lugar de hacer un comentario sobre una especie, o además, realizan un recuento de los ejemplares que allí se encuentran, anotando la fecha y la hora.

Se tienen, por tanto, series largas de censos de aves correspondientes a lugares emblemáticos de Doñana, como la laguna de Santa Olalla, la marisma del Rocío, el lucio de Marilópez, la pajarera de Doñana, Vetalapalma, los lucios del Cangrejo, el lucio de la FAO, los lucios del Lobo, la laguna del Acebuche, etc, etc.

Esta acumulación de información sobre lugares concretos, generalmente pequeños, va a permitir conocer su evolución en el tiempo, sobre todo en lo que se refiere a su capacidad de acoger la avifauna de acuáticas, que es sobre lo que se ha centrado generalmente la toma de datos. La jerarquización de los lugares, de forma que unos están incluidos en otros, permitirá asimismo analizar la evolución de la fauna en unidades zoogeográficas mayores y de más importancia, por una u otra razón, como grandes fincas, ecosistemas, grupos de unidades geográficas de categoría similar, etc.

 

Presentación de la información extraída de los CC

 

Todo lo expuesto es la esencia de los CC de Doñana, aunque probablemente el conjunto de todos los CC significa mucho más que la suma de las partes aquí descritas. A través del sitio web que se ha confeccionado se puede extraer la información, filtrada como se ha dicho, ordenada y presentada de varias formas. Una de ellas es la transcripción literal de un CC, lo más parecido posible a como lo escribió su autor. Otra permite recorrer el Cuaderno, registro por registro, presentándose junto a cada uno de ellos, digitalizada (escaneada), la página manuscrita donde se encuentra.

Los CC que se van a poner a disposición del público se han escaneado completamente, por lo que se dispone de cada uno de ellos en formato manuscrito. En el futuro se pretende que se pueda ir ojeando en la pantalla del ordenador, página a página, cada CC. Esta opción tiene un interés relativo, ya que era la única de que se dispuso (eso sí, en papel) hasta que se fueron transcribiendo a una base de datos, y esta tarea -la transcripción a una base de datos- se empezó a llevar a cabo precisamente porque aquella forma de acceder a la información que contenían era de escasa utilidad para los científicos. Ello no quita, sin embargo, para que sí la tenga para otro tipo de público, que los puede ver como una curiosidad, o para conocer en detalle el interesantísimo trabajo que llevan a cabo los técnicos que los han elaborado. Leer de corrido un CC ayudará sin duda a comprender mejor cómo es Doñana, vista a través de los ojos de personas muy expertas que se mueven día a día por este privilegiado espacio natural.